Dublineses, una pieza maestra de la obra de James Joyce, ha sido muy poco adaptada a teatro, pese a que se trata de uno de los mejores relatos de la Literatura universal. Dublín, el día de Reyes de 1904. Una serie de personajes de distintas edades y sexos de clase media-alta acuden a una cena que las señoritas Morkan ofrecen todos los años en su casa. Las Morkan son profesoras de música y la velada tiene un alto contenido melómano.
Entre los invitados se encuentran Gabriel, sobrino de las anfitrionas, y su mujer Gretta. La atmósfera es ideal. Fuera nieva y dentro de la casa se respira hogar, deliciosa cocina, buenas costumbres, tranquilidad, fraternidad y buen humor. Pero cuando la fiesta llega a su fin, suena una canción y Gabriel ve a su mujer conmoverse hasta el llanto. La melodía provoca una explosión sin posibilidad de vuelta atrás: ¿qué secreto puede guardar una mujer extremadamente sensible en su corazón?
“Dublineses” te muestra ciertos hechos de la vida –amor, matrimonio, pasión, muerte- y te obliga a enfrentarte a ellos. Muy pocos relatos tienen este misterioso poder”. (John Huston)
FICHA TÉCNICA