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"Los Hermanos Machado"

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Manuel Machado, justo terminada la Guerra Civil, regresa a la casa que en Madrid compartían su madre y su hermano Antonio. Está intacta. Parece que no haya habido guerra en ella. Quizás porque Paca la asistenta ha seguido yendo para mantenerla. Manuel no puede evitar acordarse allí de su familia y especialmente de su hermano Antonio. Por ellos sí que ha pasado una guerra.

Situados en bandos distintos Antonio ha permanecido fiel a la República hasta el final. Manuel, sin embargo, ha estado en Burgos escribiendo loas a Franco. Cuando Antonio muere en Colliure, Manuel viaja hasta allí desde Burgos. En Colliure se encuentra con la muerte de su madre a los días de Antonio y con que su hermano José le retira la palabra.

Con este pasado a las espaldas Manuel no puede dejar de rememorar a Antonio en su casa y tiene con él la larga conversación que no pudo tener durante la guerra. Ese diálogo doloroso y sanador servirá para que ambos recuerden todo lo vivido juntos: sus años como autores teatrales de éxito, los amores de uno y el otro, su juventud de bohemios modernistas, su infancia en un patio de Sevilla… Son familia pese a todo, aunque ahora sean una gran familia rota y separada por la muerte… o no.

 

Ficha artística

  • Dirección: Carlos Martín
  • Texto: Alfonso Plou
  • Actores: Carlos Martín, Félix Martín y Alba Gallego
  • Dramaturgia: Alfonso Plou, Carlos Martín y María López Insausti
  • Composición musical: Gonzalo Alonso
  • Espacio escénico: Carlos Martín
  • Escenografía: Oscar Sanmartín
  • Iluminación: Tatoño Perales
  • Vestuario: Ana Sanagustín
  • Fotografía: Marcos Cebrián
  • Vídeo: Víctor Izquierdo
  • Diseño gráfico: Línea Diseño
  • Producción: María López Insausti
  • Duración: 90´
  • Formato: 8/6/4

Dossier

Comentario de

Las vidas de estos dos escritores sirven de metáfora perfecta de la España desmembrada e irreconciliable. Cierto que la poesía en el teatro cuenta con pocos pero muy grandes nombres que lo acaparan todo y apenas dejan lugar para otros. Ciertamente la Generación del 98, los Machado suena muy muy lejos y las referencias costumbristas a España no la hacen más amable. Aunque de verdad la obra, el trabajo actoral merece la pena. Y mucho.

El argumento funciona bien dramáticamente. El texto plantea un bonito juego en dos planos, el de los personajes reales y el de los imaginados, bien marcado por la luz y la música. La acción se desarrolla con mucha limpieza y sentido.

Los dos grandes poetas despliegan todo su talento intelectual en una conversación que nunca pudieron tener. Es el momento de arrepentimientos, de mostrarse afecto, de reivindicar lo que el uno hizo por el otro y también, por qué no, de echarse en cara cosas. La interpretación llega a puntos muy álgidos con dos actores que se muestran cómodos no sólo en su papel sino en la aceptación de la escena con el otro. Ese duelo dialéctico entre los dos hermanos llega aderezado por los ocho papeles que interpreta una sensacional Alba Gallego -siendo todo muy bueno, quizás lo mejor de la obra-, que pese a su juventud, pasa por el escenario como una actriz consolidada.

No hay que dejar de lado el trabajo de una escenografía, sencilla y agradable -una cama, un sillón y un escritorio, pero que “llena” la escena de una forma correcta y agradable (de fondo un gran mapa político de España ocupando toda la escena), y sobre todo un grandísimo acierto en el vestuario. Alba Gallego luce espectacular en cada cambio dando a las escenas un vigor especial



Euskadi, bien comn